Quiénes somos
Historia de las casas enterradas
Decenas de culturas repartidas por todo el mundo, desde las regiones heladas del Ártico hasta la árida Australia o los desiertos africanos, conservan huellas históricas de casas construidas parcial o totalmente cubiertas de tierra.
La razón es sencilla. La tierra que rodea la casa ofrece unas propiedades aislantes notables: en verano genera un frescor agradable y en invierno acumula enormes cantidades de calor. Durante todo el año mantiene una temperatura y una humedad estables de forma totalmente natural, sin electrónica de por medio. La tierra aporta protección, silencio y un aislamiento insuperable, protege la casa y apenas genera costes de mantenimiento.
- Antiguas casas enterradas en Islandia
- Ciudad subterránea de 4000 años en China
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- Casas enterradas de 3000 años en Utah y California
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El concepto Talpa House
A Martin, el fundador, se le ocurrió la idea de construir casas bajo tierra mientras estudiaba en la universidad en Australia, después de leer un libro sobre casas enterradas. Desde entonces no pudo quitarse la idea de la cabeza y buscó sin descanso la manera de llevar este concepto a la perfección con la tecnología actual.
Gracias a materiales modernos y ecológicos, como el hormigón impermeable reciclado, la protección antirraíces de caucho o el aislamiento térmico de vidrio, hemos eliminado las carencias de las casas enterradas históricas conservando íntegramente todas sus ventajas.
También hemos perfeccionado el ciclo del agua, que empieza en la cubierta. El agua de lluvia y de riego se filtra primero a través de la tierra de la cubierta y desciende hasta una depuradora natural por fitodepuración, donde, junto con las aguas residuales de la casa, se le retira el 99 % de las impurezas. Después sirve, por ejemplo, para volver a regar la cubierta, con lo que el ciclo empieza de nuevo.
La distribución ideal de la casa según Sócrates: el mégaron
Para construir nuestras casas nos inspiramos en la distribución socrática, que obtiene el máximo de la naturaleza consumiendo lo mínimo posible. Sócrates la propuso ya en el siglo V a. C.
Techo inclinado para repartir mejor la luz. Orientación al sur para aprovechar la energía solar y conseguir un interior bien iluminado. Y una terraza cubierta que en verano, con el sol alto, da sombra, mientras que en invierno, con el sol más bajo, deja pasar los rayos y calienta el interior.
Tener ventanas en la cara norte es energéticamente desfavorable, por eso Sócrates la diseñó lo más pequeña posible y con las ventanas más reducidas. En nuestro caso hemos ido aún más lejos y hemos prescindido por completo de las ventanas al norte. En cambio, hemos maximizado el tamaño de las ventanas al sur, las más favorables en términos energéticos, para garantizar luz suficiente y una ganancia térmica óptima. Al mejorar el concepto de Sócrates hemos obtenido de la naturaleza la máxima eficiencia energética posible, sin necesidad de ventilación con recuperación de calor ni de aire acondicionado.
Lea aquí más sobre la distribución de la casa socrática
La primera casa Talpa House
A su vuelta de los estudios en Australia, Martin estaba tan convencido de la idea de construir una casa bajo tierra que decidió hacerlo para su propia familia. Elaboró el proyecto, calculó la estructura y en dos años, en 2011, terminó en Rohožník la singular construcción de su primera casa enterrada. Venía gente de otros países a verla, despertó el interés de los periodistas y empezaron a llegar los primeros encargos de otros interesados.
Hoy
Desde 2010 hemos construido con nuestro equipo más de 21 casas enterradas en varios países europeos. En ese tiempo hemos llevado a la perfección la construcción y los procesos de nuestras casas enterradas. Nuestro objetivo es construir casas ecológicas sostenibles y honestas, con una vida útil de más de 100 años.