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5 razones para usar hormigón reciclado

Desde los años 80, la producción de hormigón se ha triplicado. Cada año se producen en el mundo 30 000 millones de toneladas de hormigón. Son 3,75 toneladas de hormigón nuevo por persona (1,63 m3/habitante). Uno de los componentes principales del hormigón es la grava, que hay que extraer cada año: unos 37 000 millones de m3 de árido extraído de montañas y ríos.

Reducir la huella de carbono está muy bien y es importante, pero los primeros estudios indican que la cantidad de material creado por el hombre, como el hormigón, pronto superará a la biomasa del planeta. Fabricar materiales artificiales exige una extracción continua de biomasa. La buena noticia es que en Estados Unidos ya el 75 % de la armadura para hormigón se fabrica con hierro reciclado y el 90 % del aluminio es aluminio reciclado. De los plásticos se recicla menos de la mitad, aunque por suerte la proporción de materiales reciclados va en aumento. El hormigón, y sobre todo el cemento, genera alrededor del 8 % de las emisiones mundiales de CO2 (el 90 % de las emisiones de CO2 del hormigón procede de la fabricación de cemento), de modo que conviene prestar atención tanto a mejorar la producción de cemento como a reducir la extracción de grava nueva y, no menos importante, a la acumulación de residuos cerámicos de construcción como el ladrillo y el hormigón. En Inglaterra el hormigón reciclado sustituye solo al 5 % de las mezclas de hormigón nuevas.

El árido reciclado vuelve a ser estructura.

La razón número uno es, sin duda, proteger la naturaleza.

Un edificio de obra de fábrica con 100 m2 de superficie útil consume unos 55 m3 de hormigón, si no más, es decir, 126 toneladas de material solo en hormigón. Para hacerse una idea: cinco camiones grandes cargados de material. El material para fabricar hormigón se puede sustituir por material reciclado. ¿Qué significa esto? Que su casa puede ahorrarle a la naturaleza la extracción de 126 toneladas de material y, al mismo tiempo, liberarla de 126 toneladas de residuos. En las obras de Talpa House somos muy exigentes con el hormigón, sobre todo con su impermeabilidad, su trabajabilidad y su función estructural. El hormigón reciclado cumple todo esto, como demuestran nuestras casas terminadas y también los ensayos en laboratorio certificado.

La razón número dos es limpiar el planeta.

Si queremos reducir la cantidad de residuos, empecemos por las fuentes mayores en volumen y peso, y entre ellas están los edificios antiguos que hay que rehabilitar. Hasta 2/3 de los residuos de construcción son residuos cerámicos, como ladrillo y hormigón. Las pajitas de plástico se han cambiado por otras de metal o de papel, lo cual es estupendo para el planeta (algo menos para las personas 😊, cuando empiezan a deshacerse dentro de la bebida), pero limpiaremos mucho más el país si empezamos por las mayores fuentes de residuos. Las pajitas y las bolsas de plástico viajan por todo el mundo y, gracias a la concienciación, se ha empezado a limitar su producción y con ella los residuos. El hormigón, en cambio, sigue cubierto de maleza a las afueras del pueblo o de la ciudad, y eso no significa que los residuos de construcción hayan desaparecido.

La razón número tres es la economía circular.

Los primeros ensayos han demostrado que el hormigón se puede reciclar hasta tres veces seguidas. Es decir: extraigo el material una vez y lo uso durante 150–200 años, quizá más. A eso lo llamo economía circular. El aluminio, por ejemplo, cuya producción primaria consume mucha energía, puede reutilizarse cuatro veces en el reciclado, con solo un 5 % de la energía del proceso primario. La vida útil del aluminio es de 50 a 150 años. Aunque en peso el aluminio representa una parte pequeña de los residuos, reciclarlo tiene sentido, también en forma de latas.

La razón número cuatro es el deseo de

dejar la tierra a nuestros hijos en mejor estado del que la recibimos de nuestros padres en la era industrial.

La razón número cinco es económica.

Un grado de reciclaje del hormigón tan alto cuesta solo un 0,5 % del precio de la construcción, la proporción más baja de todos los materiales reciclados que se usan en edificación. Por ejemplo, el aislamiento de fibra de madera, también reciclado, cuesta en lugar del poliestireno hasta un 1,5 % del precio de la construcción.

Seguiremos construyendo también con hormigón convencional fabricado con materiales nuevos. Confiamos, sin embargo, en que el reciclaje le haya interesado lo suficiente como para plantearse cuántos residuos puede retirar del país y qué efecto positivo tiene eso en la sociedad. Cuando surja la necesidad de construir una casa, un piso, un espacio para la enseñanza o para el trabajo, fijémonos en dónde y cómo se puede reciclar. Talpa House lleva tiempo utilizando hormigón reciclado y trabaja especialmente en reducir la huella de carbono también por la vía del reciclaje. ¿Se suma?

Siga leyendo y sabrá dónde y qué tipos de hormigón reciclado se pueden utilizar. Muy pronto.

Ejemplos de uso:

  • Dos casas Talpa House construidas en 2022–2023
  • Nueva escuela en Plavecký Štvrtok (Eslovaquia): estudio en 2023, obra en 2026. Escuela infantil en Leváre (Eslovaquia): tramitación de la licencia de obras en 2022–2023
  • Edificio de oficinas cerca de Zlín (República Checa): tramitación de la licencia de obras en 2022–2023
  • Proyecto de promoción con decenas de casas en preparación: estudio 2022–2023
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